Libro de Génesis - W.K.
Capitulo 1.
La Biblia comienza con la creación, distinguiendo el principio cuando el hombre no existía, ni tampoco nuestro medio ambiente de naturaleza, e insinuando un estado de convulsión, a lo menos, para la tierra, el cual siguió a continuación del acto original y precedió a su formación para la raza humana (capítulo 1: 1, 2). Después, se detalla la semana que introduce a Adán, la obra de Dios (Elohim) y el reposo (capítulo 1: 3 - 2:3).
Capitulo 2.
El verdadero comienzo del capítulo 2 está en el versículo 4, donde el nombre de Jehová Elohim, o el SEÑOR Dios, aparece necesariamente así como también en el capítulo 3. Porque el designio había de identificar a Elohim, el Creador, con Jehová, el gobernador moral, el cual estableció al hombre, no sólo como un alma viviente, sino sólo mediante Su soplo en él, en relación inmediata con Él mismo, y colocado en un paraíso plantado para él, pero con responsabilidad moral puesta a prueba y con provisión para vida si él era obediente, pero con la muerte como pena si él era desobediente. Tampoco se trata sólo de esto, sino que está aquí la relación del hombre para con su mujer, creada a partir de él para ser su íntimo complemento y nombrada así por él mismo; así como él también dio nombres a la creación subordinada de la tierra, aves, y bestias.
Capitulo 3.
Este capítulo muestra cómo el hombre cayó, a través de la mujer, mediante las artimañas de un enemigo misterioso el cual se valió de la serpiente como medio, y adquirió, así, el título de "la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás." (Apocalipsis 20:2). El designio demandaba aquí la misma designación divina que en el capítulo anterior, la forma del cual es aún más evidente a partir de la omisión del nombre "Jehová" por parte de la serpiente y por parte de la mujer al parlamentar con el tentador (capítulo 3: 1-5). Pero la solemne sentencia de muerte no fue dictada sobre la cabeza de la raza, conociendo ahora el bien y el mal, sin una maldición previa sobre la serpiente, en la que se insinuó la bienaventurada certeza de que la Simiente de la mujer, herida en el calcañar, herirá la cabeza del enemigo. Túnicas de pieles fueron dadas a la pareja culpable, quienes sabían que no estaban menos desnudos por sus delantales de hojas de higuera. La cobertura divina para los pecadores tuvo su fuente en la muerte; ello era gracia, pero en justicia.
Capitulo 4.
Acto seguido sigue le diferencia esencial entre los hijos de Adán en el capítulo 4. Abel, por fe, trajo un sacrificio. Caín, duro e incrédulo, trajo una ofrenda del fruto de la tierra, y, enardecido ante la aceptación de Jehová de Abel y su ofrenda, asesinó a su hermano justo. ¡Qué retrato de la adoración del hombre! así que el cierre del capítulo es del mundo de Caín con arte y ciencia y placeres de la vida para ocultar el hecho de que él es un proscrito, un vano sustituto del paraíso. Aquí, por consiguiente, aparece el nombre de Jehová con estricta propiedad; el caso excepcional en el versículo 25 sólo lo confirma, como expresión natural de Eva, decepcionada en su pensamiento espiritual del versículo 1. Aun así, Set es la simiente señalada que sucede al asesinado Abel, y los hombres invocan el nombre de Jehová: así será, tal como lo fue.
Capitulo 5.
El capítulo presente es una reseña de la raza hasta Noé y su ofrenda. Adán y sus hijos, no obstante los largos años que vivieron, murieron finalmente. Porque si Elohim creó e hizo, la muerte entró por medio del pecado; pero Enoc caminó con Dios, y desapareció, porque Dios se lo llevó. No se trató de simple gobierno, sino de Elohim conocido y actuando conforme a Su naturaleza. Por otra parte, el nombre Jehová es usado apropiadamente en el versículo 29 donde Su trato moral está en perspectiva. De todos estos, dos hombres son, respectivamente, testigos divinos de la gracia celestial, y del juicio terrenal, aun con la misericordia glorificándose contra este juicio.
Capitulo 6.
Después, el capítulo 6: 1-8 prosigue con el justo juicio bajo el nombre de Jehová, el cual de ninguna manera es inconsistente con "los hijos de Dios" en los versículos 2 y 4, al igual que en Job ella es una designación común; mientras que el nombre Elohim sólo se encuentra en los versículos 9 al 22. La expresión es tan exacta así como el designio es evidente. La relación fue violada; y la naturaleza se corrompió; pero si el juicio debe resultar de ello, el Creador perpetúa debidamente a la criatura.
Capitulo 7.
Así, en el capítulo 7, Jehová estima a Noé y a su casa también, ordenando acopiar bestias y aves de siete en siete, no de a dos con en el nombre de Elohim; y Noé obedeció en ambos casos (versículos 5 y 9). ¡Oh, la ceguera de los pseudo-críticos, que imaginan inconsistencia, cuando la sabiduría divina fue tan clara en Sus actos como lo son Sus designios en Su palabra! ¡Qué ignorancia y necedad explicar todo esto mediante el mosaico imaginario de la tradición! Vean, también, lo absurdo de un Elohista y un Yahvista en el mismo versículo 16, donde los dos motivos de acción divina se encuentran en Noé, sometido y guardado a salvo. Verdaderamente "no todos tienen la fe" (2 Tesalonicenses 3:2 - VM): ¡hay de aquellos que no creen! particularmente si ellos profesan el nombre del Señor.
Capitulo 8.
A la inversa, el capítulo 8 tiene sólo a Elohim, pero en los versículos 20-22 nombra a Jehová no menos instructivamente. Esta enseñanza que la pseudo-crítica niega y destruye, en la medida que ella pueda hacerlo, mediante la fantasía infantil de diferentes inventores de leyendas. Realmente ellos trabajan para el fuego y se fatigan para vanidad.
Capitulo 9.
Así también el capítulo 9 presenta, intencionalmente, a Elohim, excepto que la bendición especial en el caso de Sem introduce a Jehová su Dios, mientras que en el versículo 27, en el caso de Jafet, se nombra sólo a Elohim. ¡Conciban la fatuidad, así como la falta de espiritualidad, de suponer que hay aquí dos autores, donde tanto de la fuerza depende del Único Autor, el cual pronunció primero todo por una boca, escribiendo luego todo mediante una única pluma a su debido tiempo! Así como el final del capítulo 8 muestra el mundo cuyo orden reposaba sobre un sacrificio, así comienza el capítulo 9 con el principio de gobierno encomendado en la mano del hombre, a lo cual se añadió la señal de que nunca más habría un diluvio.
Capitulo 10 - 11.
En el capítulo 10, nosotros tenemos el surgimiento de naciones divididas en sus tierras, cada una según su lengua (o, idioma), a partir de los tres hijos de Noé; y tenemos, incluso en aquellos días, la asunción por parte de Nimrod de un poder despótico, donde sólo aparece el nombre de Jehová, conforme la relación correcta era violada. Pero en los primeros versículos (1-9) del capítulo 11, nosotros tenemos a Jehová juzgando la causa moral para la dispersión de los hombres, empeñados en hacerse un nombre para ellos mismos en una vasta república. Desde el versículo 10, se trazan las generaciones de Sem para introducir a «los padres», y después a «los hijos», de Israel.
Capitulo 12.
El capítulo 12 presenta el llamamiento de Jehová a Abram. Él había dejado Ur de los Caldeos y había ido a Harán al final del capítulo 11. Sólo cuando "se fue Abram, como Jehová le dijo", él llega a Canaán. Él tiene, primeramente, las promesas, padre de los fieles, así como Adán lo es de toda la humanidad. Abram es un peregrino, con "esta tierra" prometida a su simiente, y no tiene solamente una tienda sino altares que él edificó a Jehová. Su andar y su adoración fueron los de la fe. Bajo la presión de una hambruna, él desciende a Egipto, y niega su verdadera relación con Sarai; de modo que ella fue llevada a casa de Faraón, y él llegó a ser muy rico con los regalos del rey. Así, ello fue un fracaso total; pero Jehová hirió a Faraón con plaga, liberó a Sarai, y despidió a Abram, quien no tuvo ningún altar en Egipto y que regresa al lugar donde su tienda había estado al principio, al lugar de su altar allí.
Capitulo 13.
Capítulo 13. Acto seguido, una contienda entre sus pastores lleva a la separación de Lot de Abram, el cual tiene la promesa de Jehová renovada más plenamente, y edifica, posteriormente, otro altar.
Capitulo 14.
Pero el capítulo 14 muestra a Lot arrastrado en las guerras del mundo, así como él ya había dejado traslucir su inclinación mental mundana. Pero Abram derrota a los conquistadores que habían llevado cautivo a Lot. Después, Melquisedec, rey de Salem, bendijo Abram de parte del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, y bendijo al Dios Altísimo, que entregó a los enemigos de Abram en su mano. Se trata de un cuadro que cierra la primera parte de la historia de Abram, siendo esto el tipo del día de bendición, de "pan y vino", no de sacrificios ni de intercesión en lo alto e invisible, la cual sustenta ahora, basada en sacrificio. Aquí, el nombre distintivo es Jehová, pero calificado como Dios Altísimo (Elyon), la victoria de la fe cuando los enemigos son aplastados y los dioses rivales se desvanecen; los cielos y la tierra se unen en la bendición de Dios y los Suyos bajo el sacerdote Melquisedec reinando. ¡Cuán claro, y con todo, cuán profundo, es este clímax típico! ¿Quién lo podía haber diseñado todo sino Dios?
Capitulo 15.
Desde el capítulo 15 tenemos un orden nuevo y posterior de cosas más bien personales que públicas, finalizando en el capítulo 21, donde la cuestión del heredero se resuelve plenamente y en diversos puntos de vista.
Tenemos, primeramente, la Palabra de Jehová viniendo en una visión, y la simiente según la carne en detalle profético, y un pacto sacrificial mediante el cual se garantizan los límites de la tierra.
Capitulo 16.
En el capítulo 16 vemos el fracaso en la fe que se presentaba tan resplandeciente en el capítulo anterior, y la impaciencia carnal que lo procuraba ilegítimamente, para dolor de aquella que lo había sugerido primeramente. No Agar sino Sarai debe ser la madre del heredero. Comparen con Gálatas 4.
Capitulo 17.
En el capítulo 17, Jehová (porque tal es Su nombre aquí también) aparece a Abram revelando Su título, específico para los patriarcas, de El Shaddai, Dios Todopoderoso, y ampliando su nombre a Abraham, así como su esposa había de ser Sara. Aun así, se dice que es Elohim quien así habla y dice: tan sin fundamento es la fantasía de diferentes documentos o autores, y tan perfecto es el designio al poner estos elementos juntos. Naciones y reyes habían de salir de Abraham y Sara, por un pacto eterno establecido con Isaac, pero con circuncisión (expresando muerte a la carne) que se extendía aun al extranjero vinculado.
Capitulo 18 - 19.
El capítulo 18 presenta la siguiente aparición de Jehová en condescendencia íntima; y el tiempo del nacimiento del heredero es anunciado, pero después de esto, es anunciado, también, el juicio que está a punto de caer sobre las ciudades culpables, hecho que exterioriza la intercesión de Abraham. Esta intercesión no llegó a lo que su corazón anhelaba; pero Jehová libró a Lot y a sus hijas, aun cuando castigó la desobediencia de su mujer, como vemos en el capítulo 19 con su triste secuela.
Capitulo 20.
En el capítulo 20, Abraham niega nuevamente su relación con la madre del heredero venidero; pero Elohim advierte a Abimelec quien devuelve a Sara intacta. Sólo la gracia de Dios resplandece a través de todo; pero Jehová había juzgado el hecho (versículo 18) en Su gobierno justo.
Capitulo 21.
La serie concluye con el capítulo 21, cuando el heredero nació, y (poco después) el "hijo de la esclava" fue echado, aunque fue preservado en consideración al fiel Abraham. Pero hay más ahora; porque Abimelec, en lugar de reprobar, se encuentra reprobado; y Beerseba atestigua la herencia del mundo, plantando Abraham un árbol tamarisco (o, arboleda) e invocando el nombre de Jehová Dios Eterno (El Olam). La herencia, amplia como ella es, no se puede comparar con Su gracia, la gracia de Aquel que da todo; pero es gloriosa. ¿Quién sino Uno podría haber redactado estas comunicaciones? ¿Las dejó Él como hojas Sibilinas revoloteando llevadas por el viento, y recogidas por Elohistas, Jehovistas, o tales fantasmas imaginarios? Su Palabra es verdad.
Capítulo 22 - 28.
El capítulo 22 pone el fundamento, figurativamente, en la muerte y resurrección del Hijo, para cosas nuevas y celestiales; el capítulo 23 es la muerte de la madre; el capítulo 24 es el llamamiento de la novia para el novio resucitado [1]; y el capítulo 25: 1-10 indica otros descendientes de Abraham dotados con favor, pero no para descrédito del heredero de todo; después de lo cual, el padre muere en una buena vejez. Aquí se manifiesta, al igual que antes, la futilidad de diferentes manos, es decir, de Elohistas o Jehovistas. Elohim (Dios) tentó o probó la fe de Abraham; aun así, el ángel de Jehová intervino después de la demostración de que él temía a Elohim (a Dios); y así hasta el final del capítulo 22. En los manuscritos originales ninguno de los dos nombres aparecen en el capítulo 23 (N. del T.: por ejemplo el versículo 23:6, "Óyenos, señor mío: Gran príncipe eres tú en medio de nosotros; en lo más selecto de nuestras sepulturas entierra tu muerto; ninguno de nosotros te negará su sepultura, para que no entierres tu muerto." (VM) a comparar con mismo versículo en RVR60); pero Jehová el Dios de los cielos y el Dios de la tierra etc. está en el capítulo 24. En el capítulo 25:11, Elohim (Dios) bendijo a Isaac, sin embargo, después de las generaciones de Ismael (versículos 12-18), Jehová aparece en las de Isaac: ¿qué más sencillo, inteligible o preciso de parte de una y la misma mano? Igualmente está el nombre de Jehová, no obstante Dios de Abraham, en el capítulo 26, en labios Gentiles; y nuevamente en el capítulo 27. Leemos allí que "Jehová ha bendecido; Dios, pues, te dé" (versículos 27 y 28): evidencia clara y segura contra las variadas ediciones de textos de hipótesis; e igualmente es así en el capítulo 28:3, 4, 13, 16, 17, 20-22.
[1] En el caso de José, nosotros tenemos una repetición del tipo de la novia, pero esto es para marcar el hecho de que ello fue cuando aquel que llegó a ser el novio fue vendido por sus hermanos, y fue separado de los mismos, exaltado a una gloria desconocida para ellos. La verdad necesita ambas figuras; y cada relato es verdadero y tiene sus características propias, como en el caso de Moisés en Éxodo 2.
Capitulo 29 - 33.
Entramos, ahora, a considerar la variada experiencia de Jacob, no oyendo más acerca de Isaac sino de su muerte en el capítulo 35: 28, 29, después de una vida transcurrida en Canaán contrastada con Abraham y Jacob. El designio divino es evidente en la Escritura al igual que en el hecho. Isaac tipificaba al Hijo que después de la muerte y resurrección es Cabeza y Esposo de la iglesia en los lugares celestiales. Comparen con el capítulo 24: 3-9, 37-41. Igualmente sorprendente es el hecho de que aquel que incluso fue llamado Israel, conoce las más grandes vicisitudes, tal como vemos en los capítulos restantes del libro. ¿Fue esto casual? ¿No emanó esto del designio de Dios? Es Jehová en el capítulo 29 y Elohim en el capítulo 30: 2-23, aun así, en el versículo siguiente (capítulo 30:24), Raquel no dice Elohim, sino Jehová; y así es en el capítulo 30: 27 y 30. La noción de que ello se debe a diferentes escritores es mera fantasía, no explica nada, y obstaculiza toda debida indagación de los motivos divinos para el cambio de nombre. Ver también capítulo 26: 3, 5, 7, 9, 11, 13, 16, 24, 29; capítulo 31: 42, 49, 50, 53; capítulo 32: 9, 28, 30; y capítulo 33: 5, 10, 11, 20.
Capitulo 34 - 48.
Uno puede extrañarse de que ninguno de los nombres esté en el capítulo 34 o en los capítulos 36 y 37; pero es Elohim, Dios en Su naturaleza, Dios soberano en Su acción, el cual aparece en el capítulo 35: 1, 3, 7, 9, 10; sólo que el revelado El-Shaddai, omitido con Isaac excepto en referencia a Jacob (capítulo 28:3), reaparece aquí (capítulo 35:11). Después, Elohim está en los versículos 13, 15. Pero Jehová es el nombre en el capítulo 38: 7, 10, donde Sus derechos fueron violados flagrantemente en la familia de Judá; así como Su marcada bendición estuvo sobre José en el capítulo 39: 2, 3, 5, 21, 23. ¿Qué podía ser más correcto? Por otra parte, sólo Elohim es apropiado para el capítulo 40: 8; y para el capítulo 41: 16, 25, 32, 38, 39, 51, 52. Se trata de la expresión histórica, así como abstracta; y por eso este nombre aparece en el capítulo 42: 18, 28; capítulo 43: 23, 29; capítulo 44:16; capítulo 45: 5, 7, 8, 9; capítulo 46: 1, 3; capítulo 48: 9, 11, 15, 20, 21; capítulo 49: 25; capítulo 50: 17, 19, 20, 24, 25; mientras en el capítulo 43:14 y en el capítulo 48:3 es El-Shaddai, y en el capítulo 49 es Jehová como especialmente debido. El nombre Dios, o Elohim, es en contraste con el hombre; Jehová es Su nombre de relación; El-Shaddai (Dios Omnipotente) es el título patriarcal apropiado, así como El-Elyon es el del reino en figura.
Capitulo 49 - 50.
Pero, ¡cuán manifiestamente tenemos los propósitos divinos en progresiva advertencia a través de Esaú así como anteriormente a través de Ismael! Porque Esaú fue peor, un hombre profano despreciando su derecho de nacimiento, de lo cual Jacob, no obstante lo imperfecto que era, estuvo lejos de ello; pero Dios es fiel en las divagaciones causadas por su incredulidad y presentadas con mucho detalle. Se trata del retrato de la triste historia de Israel, de la promesa de su futura y bienaventurada restauración a la tierra prometida; así como, efectivamente, Dios anunció en el capítulo 46:4, y predice en las últimas palabras de Jacob (capítulo 49). A esto señalan, también, los entierros allí de su cuerpo y el de José.
Tampoco puede uno, equitativamente, pasar por alto la historia de José, el odio general de parte de sus hermanos, la culpa especial y el especial rescate de Judá, la venta de José a los Gentiles y el posterior mal de ellos, la interpretación de José de los pensamientos de Dios en su humillación, su elevación a administrador del reino sobre los Gentiles con una esposa dada entonces a él, y, finalmente, su recepción de sus hermanos ahora penitentes delante de su gloria. No puede haber un tipo más claro de los tratos de Dios, muchos que han sido cumplidos y otros aún por cumplir, todos asentados y seguros si nosotros creemos las Escrituras en general, las cuales nos enseñan estas verdades explícitamente, en otra parte, en cuanto a Cristo.
¿No es, entonces, el designio divino a través de todo el libro de Génesis establecido por Dios más allá de todo justo interrogante? ¡Cuán vasto es el alcance desde el absolutamente primer acto de energía creativa! ¡Cuán sabios son los detalles sólo cuando el hombre iba a ser creado! ¡Cuán importante es distinguir el hecho de la tierra Adámica de la posición relativa de todo lo concernido, y mostrar cuán pronto y cuán completa fue la ruina a través del pecado! Aun así nosotros vemos inmensa paciencia, hasta que la violación de todo orden, añadida a la creciente corrupción y a la muy extendida violencia, atrae el juicio divino, y sin embargo, vemos a Noé y su casa preparado, por gracia, para comenzar el mundo, colocado bajo sacrificio, por una parte, y el principio del gobierno humano, por la otra. En lugar de llenar la tierra conforme al mandato de Dios, el esfuerzo voluntarioso por juntarse y hacerse ellos mismos un nombre, fue enfrentado mediante la confusión de lenguas (idiomas), que dispersó a la humanidad. Así comenzaron las naciones divididas en sus tierras, cada una según su lengua (idioma) y su familia. Luego, cuando los hombres comenzaron a servir a otros dioses, como Josué 24 nos relata, Abraham fue llamado a salir fuera del país, de la parentela, y de la casa paterna, separado para el Dios verdadero como Su testigo. A él se le prometió la tierra de Canaán, y aún más, todas las familias de la tierra serían bendecidas en él. Isaac tipifica al Hijo resucitado en los lugares celestiales, con una novia llamada fuera del mundo a unirse a Él allí. Jacob representa el pueblo terrenal, que va a ser bendecido, después de algún tiempo, similarmente, después de amargas experiencias en y fuera de dicha tierra, siendo ello el resultado de sus propias faltas. En medio de esta historia, José prefigura a Cristo separado de sus hermanos envidiosos y que le odian, pero manifestando la sabiduría de Dios en su humilde estado, y exaltado a la administración de un reino del mundo. Él es, de esta manera, dado a conocer a los Judíos, ahora humillados y reconociéndole su preservación tal como los demás lo hacen; con todo, su corazón estaba puesto, no obstante, sobre el pueblo y la tierra; donde la gran profecía del capítulo 49 muestra que ellos han de estar al final de los días. ¿Es todo esto una confluencia de átomos? ¿O la obra cierta del propósito divino?
Autor: W.K.
