El gobierno de Dios en la tierra
El Gobierno de Dios en la Tierra Introdujo los Modos de Obrar Dispensacionales y las Administraciones Gubernamentales de Dios
El Estado Antediluviano del Hombre - La prueba del hombre
En un cierto sentido, y en uno muy importante, hay sólo dos hombres; dos hombres que son respectivas cabezas de razas.
"El primer hombre Adán llegó a ser un alma viviente; y el postrer Adán, espíritu vivificante" (1 Corintios 15:45 - RVA); "Empero no fue primero lo espiritual, sino lo natural, y después lo espiritual. El primer hombre fue de la tierra, del polvo; el segundo hombre es del cielo." (1 Corintios 15: 46, 47 - VM). Cristo es llamado "el postrer Adán" porque no hay otra cabeza después de Él. El primer hombre es natural; el segundo hombre es espiritual. Cuando nosotros hablamos de la prueba del primer hombre nos estamos refiriendo a la prueba de la raza de la cual Adán es cabeza. El primer hombre tenía una posición delante de Dios en responsabilidad y fue probado por Dios de varias maneras hasta la expulsión de Cristo. La prueba de Adán fue única por el hecho de que él fue probado antes de la caída, cuando él era «inocente» - lo cual significa que él ignoraba el mal. JND escribió:
«Nosotros encontramos hombres probados de todas formas desde la inocencia hasta la cruz de Cristo, y el Hijo mismo es expulsado de la viña y se le quita la vida.» [1] No obstante, no fue sino hasta después que el hombre «inocente» cayó que Adán llegó a ser cabeza de una raza. «Así como Adán llegó a ser la cabeza de una raza después que pecó, así también Cristo ha llegado a ser la Cabeza de una raza después que Él ha resucitado.» [2] Después de la caída, el hombre estuvo perdido, aunque bien sabemos que los hombres no admitirán eso, y aun muchos Cristianos no admitirán que el hombre está totalmente perdido, aunque «el hombre, como hombre, ha sido probado plenamente, y Dios ha establecido otro hombre» [3], finalizando así la prueba del primer hombre. La historia del Antiguo Testamento y la venida y el rechazo de Cristo, nos presentan la historia de la prueba del primer hombre. Nos enseñan que, habiendo terminado esa prueba en la cruz, el segundo hombre, Cristo, ha tomado Su lugar como el postrer Adán (1 Corintios 15: 45-47). Pero observen que la prueba del hombre mientras era «inocente» tuvo su propio carácter peculiar y no es una prueba incluida en una secuencia de pruebas que tienen el carácter común del hombre siendo probado en el estado caído. La caída introdujo una condición totalmente nueva donde el hombre, como caído, formó una raza de hombre con el caído Adán como cabeza. Desde la caída, fue el hombre caído el que estuvo sometido a prueba por Dios, no para enseñar a Dios, obviamente, sino para manifestar completamente la condición del hombre caído. La primera prueba del hombre caído ocupó el espacio de tiempo que va desde la caída hasta el diluvio. Esta edad tuvo su propio carácter distinguido de prueba a partir de la forma que tomó la prueba después del diluvio. El diluvio marcó un método claramente nuevo en los modos probatorios de Dios del hombre caído y en que el diluvio dividió la historia del mundo en dos partes. Esto se observa en 2 Pedro 3: 6, 7 donde el período antediluviano es llamado "el mundo de entonces" y donde se hace referencia al período postdiluviano designándolo "los cielos y la tierra que existen ahora."
"El mundo de entonces" era un mundo del hombre caído abandonado a sí mismo sin un tratamiento arreglado por Dios [4] mediante el cual el hombre fuera probado. Dios no introdujo ningún orden, o principio, dispuesto, sino que dejó al hombre librado sencillamente a sí mismo. Los Cristianos pueden llamar a esa edad «la dispensación de la conciencia», pero el hecho es que Dios no introdujo la conciencia como un orden dispuesto; Él simplemente dejó al hombre librado a sí mismo. Ahora bien, JND sabía bien que el hombre fue dejado a su propia conciencia, pero él rechazó la idea de que hubiera algunas «dispensaciones» antes del diluvio. JND ha hecho notar que no hubo dispensaciones, hablando apropiadamente, antes del diluvio. [5] El hombre estuvo en el huerto en «inocencia.» [6] Él se refirió, también, al tiempo entre Adán y Noé como el de la «conciencia.» [7] JND no creía que Adán tenía la ley, sino que tenía una ley. [8]
En la cita siguiente tomada de un escrito de 1883 hay un pensamiento clave referente a la condición antediluviana: «. . . no hubo, por consiguiente, ningún desarrollo de los principios del carácter de Dios.»
«Existe una distinción muy clara entre los modos de obrar de Dios antes y después del diluvio. Desde la caída, ha habido siempre un pueblo de Dios, y el mundo de los impíos. Dios jamás "ha dejado de dar testimonio respecto de sí mismo." (Hechos 14:17 - VM). Las profecías de Enoc fueron la enseñanza del pueblo de Dios en aquellos días, y la esperanza de los fieles en nuestros días. No obstante, en esos días, no hubo juicio manifiesto, ni nación, ni llamamiento externo, que formara a los creyentes, o a un pueblo escogido, en un cuerpo reconocido delante de Dios; y no hubo, por consiguiente, ningún desarrollo de los principios del carácter de Dios. Era una raza caída; y la naturaleza caída del hombre se mostró a sí misma, y siguió su curso a pesar del testimonio de Dios; y Dios no hizo nada hasta que (siendo el mal intolerable) Él los barrió de delante de Su rostro, mediante un juicio del que ninguno pudo escapar, salvo el pequeño grupo en el arca; y el mundo, tragado por las aguas, pereció. Dios "lamentó haber hecho al hombre en la tierra", porque "la tierra estaba corrompida delante de Dios; estaba llena de violencia" (Génesis 6: 6, 11 - RVA), y Dios la destruyó.» [9]
Y otra vez:
«No deja de tener interés notar la distinción de los modos de obrar de Dios antes y después del diluvio. Cuando Adán fue juzgado, no se le hizo ninguna promesa. El primer hombre había perdido todo excepto el juicio que mereció, tampoco se podía hacer una promesa a carne pecadora. Pero se anuncia la destrucción total del poder Satanás. Al juzgar a la serpiente, se declara que la Simiente de la mujer, no Adán (él no fue, claramente, simiente de la mujer), heriría la cabeza de la serpiente. Las promesas eran en Cristo. Luego, aunque se trató con individuos en gracia, como Abel, Enoc, Noé, no se estableció ningún sistema, o principio, nuevo. El hombre permaneció responsable como hombre; y la tierra estaba sin ley, corrupta, y llena de violencia, y era tan mala que vino el juicio, y el mundo de entonces pereció. No hubo ninguna nueva cabeza, ni raíz de promesa.» [10]
La norma de vida antes del diluvio
Hubo varias consideraciones que se referían a la conducta del hombre antes del diluvio.
«La norma de vida para el Adán no caído era la consistencia con la naturaleza inocente y el lugar de bendición en el que Dios le había puesto. Él debió haber sentido y andado en consistencia con esto. Para continuar, brevemente, la historia posterior del hombre y ver cuál es la norma de vida que está ante nosotros en la Escritura - - nosotros sabemos que fueron dadas advertencias, como las que fueron dadas por medio de Enoc y Noé, pero la escena después de la caída terminó en el diluvio. El poder del mal en corrupción y violencia fue juzgado. Para ellos, el conocimiento de Dios (el cual ellos mismos traían desde el principio), es decir, la conciencia, el testimonio de estos profetas, con el testimonio de Dios en la creación, era la norma mediante la cual ellos serían juzgados. Así otros, como los apóstoles, nos enseñan después de ellos. Ello es evidente que cuando Dios fue revelado - - como a Enoc - - el conocimiento verdadero de Dios, en la medida que es dado en gracia, guiaría.» [11]
Notas:
[1] Collected Writings 19:319; Ver también 26:115.
[2] Notes and Jottings pág. 210. Ver también Letters of J. N. Darby 1:48.
[3] Collected Writings 19:319.
[4] Synopsis 4:15n.
[5] Collected Writings 2:132; 5:384; 13:153; 26:248. Synopsis 1:24 (pág. 30 en la edición de Heijkoop); 4:15 (pág. 19 en la edición de Heijkoop).
[6] Collected Writings 34:8; 22:337. Ver también 1:125; 10:177; 22:338; 32:233; Para leer acerca de lo que es la inocencia, ver Notes and Comments 1:107-109.
[7] «Así, hasta Cristo tenemos la conciencia, la promesa y la ley . . . », Collected Writings 22:370. Ver también 22:337-340,366; 10:177; 34:9. Para leer acerca de la «conciencia» en general, ver el índice en Collected Writings; también Notes and Comments 1:104-106.
[8] Ver Collected Writings 10:150,172,173; 7:319.
[9] Collected Writings 2:132. Ver también 26:115.
[10] Collected Writings 28:115.
[11] Collected Writings 10:177.
[12] Collected Writings 1:125.
[13] "The Dispensations and the Remnants", Collectania . . ., pág 42.
[14] Collected Writings 2:374,375.
[15] Ver Collected Writings 34:12,13; 22:340,341; 2:134.
[16] Collected Writings 5:384.
[17] Collected Writings 22:340.
Autor: R.A.H.
